Para Leer

Título original: La dieta bioalcalina

Autora: Rosa López Monís

Editorial: Círculo Rojo

Licenciada en biología molecular, Rosa López Monís aporta en su libro información sólida sobre bondades y problemas de los alimentos.

Un mundo por descubrir

Entre sus recomendaciones destaca el abundante consumo de verduras que crecen sobre la tierra.

La autora parte señalando que no pretende sustituir los consejos de un médico y que el lector debe consultar ante cualquier síntoma que requiera un diagnóstico.

Un inicio que da cuenta de su nivel profesional y su vínculo con la medicina, ya que es licenciada en biología molecular y trabaja con su padre médico.

Ya en el primer párrafo enfrenta el boom de las dietas y alimentos alcalinos y sus detractores, señalando que hay tanta información que es necesario verificar su respaldo científico. Este libro apunta justamente a entregar información consistente, avalada por estudios que hablan de los problemas y las bondades de los alimentos.

Explica que el cuerpo humano se esfuerza por mantener diversos equilibrios -temperatura, nivel hídrico, nivel de glucosa, etc.- y quizás uno de los más relevantes es el que se produce entre lo ácido y lo alcalino.  Hace una revisión detallada de los alimentos acidificantes y del por qué resultan dañinos, como el azúcar refinada, bebidas carbonatadas, etc..

También pone énfasis en la cantidad que ingerimos. Por ejemplo, explica que las legumbres son proteínas beneficiosas, especialmente germinadas, pero si se abusa de ellas pueden volverse acidificantes. 

Recomienda un muy bajo consumo de gluten y un alto consumo de verduras que crecen sobre la tierra y en menor cantidad, de las que lo hacen bajo la tierra, ya que son ricas en carbohidratos simples. También recomienda el agua alcalina, ya que un ambiente celular acidificado es pobre en oxígeno y, por ende, favorece procesos cancerígenos.

Destaca los beneficios de la clorofila, del agua de coco y de las infusiones de manzanilla, poleo y menta. El libro está lleno de datos, por ejemplo, que la leche de cabra es la más parecida a la humana, por lo que es más fácil de procesar o que la leche de soja no es inocua, ya que es altamente procesada y en su mayoría proviene de cultivos transgénicos.

Como apoyo a la dieta, la autora recomienda la práctica del yoga, porque es altamente oxigenante y ayuda a disminuir el estrés, un gran acidificante.

El libro es amable en su lectura, excepto en la parte inicial donde están las explicaciones más científicas. Una crítica en lo formal: la ausencia de un índice general, lo que dificulta volver a encontrar lo leído.

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