Comunidad YS

“Cumplir los sueños

es un regalo”

@fioreyogini (32 años) nos cuenta su experiencia de transformación desde que hace tres años dejó todo para radicarse en Roshikesh, la capital mundial del yoga.

Por:

Fiorella Cosignani

Actriz e instructora de yoga radicada en India. Formaciones de yoga en español. @anadi_yoga_centre.espanol

Mi viaje partió hace tres años, con intenciones de dedicarme un año a recorrer diferentes países haciendo yoga, buscando algo que en ese momento no lograba encontrar en mi vida. Soy actriz y entonces tenía un muy buen trabajo, un lindo departamento, un auto para llegar a todas partes. Sin embargo, algo me faltaba.

 

Un día de 2015 me desperté y dije: ¿Esto es? ¿Esto va a ser simplemente? Así fue como decidí que me iría por un año, buscando mi destino. No sabía a dónde ni qué haría; no sabía nada. Lo único que tenía claro es que durante ese año quería hacer un curso de formación de instructora de yoga en India. Yo ya practicaba y esta disciplina era parte importante de mi vida. Vendí todas mis cosas, comencé a ser nómade en mi propio país antes de partir y en marzo de 2016 comenzó mi aventura.

 

“Este viaje que se convirtió en mi vida, me ha transformado profundamente, sobre todo en cuanto a paradigmas que tenía sobre lo que debía ser la vida y sobre cómo se supone que se hacen las cosas".

Cuando llegué a India a hacer mi entrenamiento, todo cambió. Lo que pensaba que iba a ser como la conclusión de algo, fue todo lo contrario: abrir una ventana al mundo 

 

Fue ahí cuando me di cuenta de que ya no quería volver, que me quería dedicar al yoga, que quería seguir aprendiendo en India y continuar viajando para compartir la experiencia del yoga. Eso fue lo que hice, con altos y bajos, algunos miedos y mucho amor, pero siempre con un infinito aprendizaje.

 

"Las relaciones se han convertido en mis grandes maestr@s; han sido fiel testimonio de que el tiempo que compartes no mide la profundidad de un lazo y que el desapego es la clave".

Actualmente vivo en Rishikesh, India, donde sigo aprendiendo constantemente de mis maestros y compartiendo lo aprendido con los occidentales que aquí llegan. Algunos meses del año los paso en otros países, compartiendo con otros esta sabiduría milenaria.

 

En Rishikesh doy clases diarias en español en mi escuela y cuatro veces al año hacemos formaciones de 200 horas en español. Traducimos a los profesores indios al español, haciendo que el idioma ya no sea una barrera para

aprender. Hemos tenido muy bonitos resultados y queremos seguir con este proyecto.

 

Este viaje, que se convirtió en mi vida, me ha transformado profundamente, sobre todo en cuanto a paradigmas que tenía sobre lo que debía ser la vida y sobre cómo se supone que se hacen las cosas. A la larga me he dado cuenta de que eres capaz de forjar tu propio destino en cualquier parte, que NUNCA te va a faltar lo necesario, porque siempre aparece gente en tu camino que te ayuda cuando tienes un propósito claro y un corazón abierto.

 

“Cuando llegué a India a hacer mi entrenamiento, todo cambió. Lo que pensaba que iba a ser como la conclusión de algo, fue todo lo contrario: abrir una ventana al mundo".

Con el tiempo, he comprendido que soy libre y que puedo hacer lo que quiera en cualquier país. De cierta forma me siento ilimitada, que si un día lo logré en Hawaii, Laos o India, lo puedo también lograr en cualquier parte.

 

Las relaciones se han convertido en mis grandes maestr@s; han sido fiel testimonio de que el tiempo que compartes no mide la profundidad de un lazo y que el desapego es la clave para poder amar en todas las formas. Así, menos duelen las distancias. Vives de despedida en despedida, pero cada vez duele menos, porque en el fondo sabes que te verás nuevamente.

 

El viaje me ha enseñado a valorar lo simple de la vida, lo poco que necesitas para vivir y también, por qué no, las comodidades de Occidente cuando estoy ahí. He aprendido que los sueños están para cumplirlos: ay que trabajar mucho, sí, pero cuando uno realmente quiere algo y se atreve a hacerlo, todo se va dando de alguna u otra manera para forjar el camino.

"A la larga me he dado cuenta de que eres capaz de forjar tu propio destino en cualquier parte, que NUNCA te va a faltar lo necesario, porque siempre aparece gente en tu camino que te ayuda cuando tienes un propósito claro y un corazón abierto".

Lo único que dije esa mañana de 2015 fue: “Me voy a ir a recorrer el mundo haciendo yoga”. Y aquí estoy: en la capital del yoga, viviendo eso que soñé de mí misma. Faltan cosas, claro, y los sueños van también cambiando con el tiempo. Sin embargo, parar un momento y mirar hacia atrás es un verdadero regalo.

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