Comunidad YS

Yin Yang Yoga

Fuerzas opuestas para el balance natural

Yin yang trabaja sobre las capas del ser humano, activando el sistema nervioso parasimpático. Elimina así el estrés, liberando endorfinas hasta llegar a la conexión profunda con nosotros mismos. 

Por:

Alejandra Melo

Relacionadora pública, master en comunicaciones

Instructora de Yoga y Mindfulness

@la_viayoga

De acuerdo al Tao, que es la base filosófica del yin yoga, la naturaleza funciona con polaridades llamadas yin y yang, opuestos que trabajando juntos logran la fluidez y perfección de la vida.

 

Tao significa la vía o esencia del universo y del hombre, el orden natural de la existencia. En este funcionamiento armónico de la naturaleza, la única constante del universo es el cambio. Y es por esto que las medicinas orientales se basan en cuidar este orden, es decir en mantener la salud antes de tener que curar la enfermedad. Y este es mi objetivo con el yoga.

 

De acuerdo a esto, todo tiene un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. Así, se deduce que nada existe en estado puro ni en absoluta quietud, sino en una continua transformación. Hasta una idea puede ser vista como su contraria si se la mira desde otro punto de vista; de igual forma están estas dos fuerzas opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas.

 

“Tao significa la vía o esencia del universo y del hombre, el orden natural de la existencia. En este funcionamiento armónico de la naturaleza, la única constante del universo es el cambio".

Este concepto me hace mucho sentido y también me pareció aplicable en el camino del yoga y así crear y mantener la salud y el bienestar integral. En esta clase, que nace de mi propia necesidad de equilibrar las polaridades, la idea es seguir el camino de la naturaleza para lograr el equilibrio.

 

Recién llegada de Asia, y como resultado de más de 800 horas de yoga teacher training en diversos métodos, cuatro certificaciones, otros seis de servicio en un ashram y retiro de silencio y mindfulness incluidos, nació  Yinyang. Se trata de una clase de hora y media que va por todas las capas del ser humano, desde el cuerpo, pasando por los tejidos conectivos, desde músculos en acción hasta las articulaciones, generando fuerza primero y luego trabajando la flexibilidad en profundidad y relajo, creando espacios en el cuerpo, llegando finalmente  a la conexión profunda con uno mismo en la etapa Yin, soltando además, todo lo que se tenga que soltar. Desde la meditación en acción a movimiento cero, así como funciona la misma naturaleza para lograr el equilibrio.

 

"Logro trabajar la musculatura, el metabolismo y la fuerza por un lado, la flexibilidad y restauración por el otro, hasta finalmente llegar a la conexión con el momento presente en conciencia plena".

Después de estudiar y practicar todos los estilos, ninguno me pareció completo ni se adaptaba completamente a mí. Así que esta es la mezcla de dos extremos, pero además aplicando técnicas de mindfulness aprendidas directo de la fuente desde el budismo tibetano en tierras remotas. Logro así trabajar la musculatura, el metabolismo y la fuerza por un lado, la flexibilidad y restauración por el otro, hasta finalmente llegar a la conexión con el momento presente en conciencia plena, trabajando el control mental con técnicas aprendidas en tierras del Himalaya.

 

El objetivo es cerrar cada clase siendo amigos de nuestra mente, observándonos, estando completamente conscientes de todo lo que pasa en nuestro interior, con un profundo escaneo interno. ¿Cuántas veces, sin darnos cuenta, somos nuestros únicos enemigos? Acá nos acercamos a nosotros mismos para poder ver todo lo que hay. Darse cuenta es la clave del yoga.

“Paramos, observamos y nos damos cuenta, salimos del piloto automático para estar presentes. La idea es ser capaces de ver las maravillas de la existencia humana".

Conciencia de nuestro cuerpo y de todo lo que va surgiendo desde nuestro interior. Luego de la acción, paramos, observamos y nos damos cuenta, salimos del piloto automático para estar presentes. La idea es ser capaces de ver las maravillas de la existencia humana.

La forma en que enseño Vinyasa es la ya conocida: fluir, yoga activo, que se enfoca en conectar el movimiento del cuerpo con la respiración generando conciencia del momento presente. Trabajando cuerpo y mente, fortaleciendo los músculos y reduciendo la ansiedad. Mucha acción, circulación de la sangre. Es Yang, pero la naturaleza funciona con opuestos, necesitamos de ambas para lograr el equilibrio.

 

“El yoga cambió mi vida: aprendí a conocerme, me valoro, me acepto, mantengo la calma, soy una persona más paciente, vivo el presente, soy más consciente de mis pensamientos”.

Y la magia ocurre después del retiro de mindfulness: todo hace sentido y el yin yoga deja de ser solo un método de relajación profunda y estiramiento, que si bien es de base increíble para el cuerpo, activando meridanos y órganos internos para que funcionen correctamente… Es una oportunidad de trabajar con el órgano más importante, el generador de emociones que definen nuestro cuerpo y la salud: la mente.

"El yin yang yoga trabaja la fuerza de voluntad, la firme determinación y el control mental, al mantener cada postura, conectando con nuestro centro a través de técnicas como Shamatha”.

Con un complemento más se arma el rompecabezas perfecto: las técnicas de mindfulness y meditación practicadas recientemente. Así se convierte en un yoga meditativo, que al mismo tiempo trabaja sobre los tejidos conectivos y músculos, creando espacio y aumentando la flexibilidad, estimulando el sistema nervioso y logrando la relajación profunda, soltando tensiones del cuerpo y la mente para liberar emociones también a nivel más profundo. Ligamentos, articulaciones y huesos son el foco. Pero se le suma el autoconocimiento, al definir nuestro punto exacto en cada postura. Acá el profesor no puede ajustar, porque cada uno sabe hasta dónde puede llegar. Además, se trabaja la fuerza de voluntad, la “firme determinación” y el control mental, al mantener cada postura, conectando con nuestro centro a través de técnicas como Shamatha.

 

"Practicar yin yang, sobre todo para quienes tienen dificultades para sentarse a meditar, es una práctica completa para fluir con nuestro cuerpo, la vida y nuestra propia existencia".

¡Todo hizo sentido! Aplicaciones de Shamatha son inherentes al yin yoga. Shamatha es una técnica de mindfulness utilizada para aprender a enfocar la mente: la observamos y nos damos cuenta del no control de pensamientos, y todo comienza… No perder el foco, en el punto exacto del cuerpo que estamos trabajando, en nuestra respiración, en el presente… Es el primer trabajo para que la meditación ocurra.

 

Se busca estar completamente presente y consciente del cuerpo. Observar la respiración, soltar, mirar hacia adentro, scan, introspección. Todo, después de haber trabajado nuestras capas superficiales durante el yang. Cansamos el cuerpo, sacamos capas para llegar a la profundidad.

En resumen, Yinyang es una técnica que trabaja todos los niveles del ser humano, partiendo desde las capas más superficiales, fortaleciendo los músculos y quemando grasas a través del movimiento, pasando por la relajación de los mismos a través del yin yoga, creando espacio en el cuerpo, dando flexibilidad a los músculos y fortaleciendo articulaciones. Trabajando la mente para mantener la conciencia plena con técnicas de mindfulness, generando bienestar y conectando con el interior, trabaja además la fuerza de voluntad.

 

Como ya dijimos, fuerzas opuestas y a la vez complementarias que existen en todo el universo. Entonces para mí, practicar yin yang, sobre todo para quienes tienen dificultades para sentarse a meditar, es una práctica completa para fluir con nuestro cuerpo, la vida y nuestra propia existencia.

 

Para mí, dar una clase de yoga es dar lo mejor de mí. Personalmente esta mezcla me representa en sus extremos y por eso la quise compartir. Ya de vuelta en Chile se vienen talleres y clases en Coyhaique, en Sadhana Yoga House, que nace para expandir el yoga en el fin del mundo. Quise aportar en esa misión, pero pronto sigue la práctica en Concepción también. Me parece que la responsabilidad de los instructores es aportar a todo el mundo a vivir mejor. Yoga es adaptable a todos, no olvidar: yin yang…

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